Cameron: ¿Quieres un consejo?

Joe: La verdad es que no.

Cameron: Si quieres liderar a la gente, debes mostrarles quién eres realmente. Sino, sólo serás alguien con un traje de mil dólares sin nada dentro.

(S01E06 – “Landfall”)


Sí. Ya sabemos que a todos (está bien, a muchos de nosotros) nos está afectando la recién estrenada –e indefinida– espera de la siguiente temporada de Game of Thrones. Pero eso no es excusa para disfrutar, en el ínterin, de otras excelentes propuestas seriéfilas. Es por ello que esta columna, como un apoyo a todas esas personas que se sienten desplazadas de su eje y todavía derraman lágrimas por [inserte aquí su spoiler favorito de GoT], les trae una nueva reseña para su siempre amable consideración.

Estamos en los inicios de los 80, una década prodigiosa desde el punto de vista cultural y en plena irrupción de nuevas compañías dedicadas al creciente nicho de la computación personal. Todas quieren aprovechar el poco espacio que han dejado corporaciones más asentadas en el mercado –como la gigante IBM– y tomar ventaja de la mano de los avances tecnológicos que se suceden cada vez más rápidamente. Una de estas empresas, Cardiff Electric, pese a que ya ha tenido sus años gloriosos –fue fundada al menos 20 años antes de los acontecimientos que narramos– vendiendo software para máquinas basadas en otras arquitecturas, se da cuenta que todo está cambiando y que ya no puede continuar mucho más tiempo sin dejar de registrar grandes pérdidas en sus operaciones. Es en este álgido momento donde –para bien o para mal– irrumpe en sus instalaciones Joe McMillan (Lee Pace, ya conocido por Soldier´s Girl, Pushing Daisies y la más reciente Guardians of the Galaxy), un ex ejecutivo de ventas retirado de IBM, increíblemente carismático y con una visión futurista envidiable, pese a que él mismo sabe que necesitará de los demás para lograr todo lo que se proponga.

Donna y Cameron: Juntas, dominaremos el mundo.

Joe, sabiendo que requiere no solamente de buenos informáticos y de un capital considerable para materializar sus ideas, propone a los dueños de Cardiff nada menos que competir con IBM y lanzar una propuesta innovadora que lo cambiará todo: una máquina personal basada en el BIOS (conjunto de instrucciones que inician el funcionamiento de un computador) de IBM, que tenga además más potencia, más capacidad de video y que pueda llevarse fácilmente, esto es, que sea portátil. Una jugada que, sin duda, romperá todos los esquemas del mercado, pero que tiene un punto en contra: el BIOS de IBM está protegido por los derechos de propiedad intelectual y es un delito usarlo sin su expreso consentimiento. Por lo tanto, Joe decide…copiarlo.

Recluta entonces a Gordon Clark (Scoot McNairy, Argo, Gone Girl), un avanzado ingeniero de talante explosivo y con un pasado humillante por la mala aceptación de Symphonic, una especie de computador musical creado en tándem con su linda esposa, Donna (Kerry Bishé, Scrubs), también ingeniera y con un empleo en Texas Instruments. Gordon se encargará entonces de hacer que los circuitos de esta maravilla que Joe promete respondan adecuadamente al código que piensa –ejem– calcar. Ahora sólo falta hallar a alguien que escriba este código: tal responsabilidad recae en la jovencísima Cameron Howe (Mackenzie Davis, a quien disfrutamos en Smashed y en un corto papel en The Martian), un prodigio de la programación, recién salida de la universidad y que representa a la nueva generación de informáticos, con ideas frescas e innovadoras, que no teme transgredir cualquier regla en una industria dominada –hasta entonces– solo por hombres.

Donna y Gordon. Ehhm… no volvamos a construir más nada, ¿de acuerdo?

Pues bien, este grupo singular tiene clara su meta y también cómo ejecutarla: para evitar una millonaria demanda por parte de IBM –lo que se traduce en ser eficaz y cruelmente barrido del mercado–, deberán demostrar que el BIOS copiado no fue sacado directamente de los manuales de las máquinas del gigante azul –y, por tanto, que han infringido el copyright–, por lo que tendrán que reescribir todo el código utilizando ingeniería inversa y una táctica conocida como “muralla china” y que consiste en reunir a dos empleados en salas separadas, donde uno lee e interpreta –línea por línea– el código a copiar y luego le comenta sus resultados al otro, quien procede a emular el comportamiento de cada instrucción. De este modo, no se puede probar efectivamente que se ha copiado y que lo que se ha hecho es obtener un código bastante aproximado y compatible con el de IBM. Como nota interesante –y ya en la vida real–, este truco fue el que utilizó la empresa COMPAQ (en la misma época y contra el mismo competidor), logrando una máquina que ejecutara un BIOS muy similar al de IBM y de paso, ganándoles la carrera en sacar al mercado un dispositivo portátil y totalmente funcional. Como puede verse, la serie tiene una fundada base histórica, lo que llama mucho la atención a toda esa generación de –ya no tan– jóvenes que, además de enfrentar las vicisitudes de dicha época, optaron por la informática y profesiones afines como modo de ganarse la vida.

No me los quiten. ¡Son mis trofeos de Pokémon Go!

Por supuesto que esto es solo el comienzo de una serie de sub-tramas, cada una de ellas más escabrosa que la anterior: Joe, pese a ser un visionario, parece no medir el alcance de sus exigencias y, poco a poco, se convierte en un jefe detestable y manipulador, con el que es difícil congeniar. Con un pasado algo controversial –en el que se manifiesta una bien oculta veta bisexual–, intenta además seducir a Cameron, la cual, con su poca experiencia en el tema, lo idealiza en un principio como pareja, y cuyo resultado son continuos choques de egos, pues cada quien ve las cosas a su muy particular manera. Mientras, Gordon y su esposa (padres a tiempo completo) afrontan diferencias que involucran a la rica y prepotente familia de Donna. A su vez, ella enfrenta sus propias dudas en la curiosa relación que tiene con su jefe de Texas Instruments. Si añadimos a todo esto la presión tan enorme que tienen para llevar a buen puerto el plan ya concebido –la máquina soñada, a la que denominan Giant–, todo deriva en una desesperante cuenta atrás que, muy seguramente, puede llevárselo todo por los aires.

La cadena AMC –ya con experiencia en series exitosas, con monstruos del calibre de The Walking Dead, Mad Men y Breaking Bad– se toma muy en serio a Halt and Catch Fire. A la fecha, ha transmitido ya dos magníficas temporadas, para un total de 20 episodios, y está a punto de comenzar una tercera, para satisfacción de sus fervientes seguidores. Es cierto que puedo fallar en lo que a imparcialidad se refiere –al fin y al cabo, adoro los 80 y soy entusiasta de los computadores–, pero te pido que le des una oportunidad. Tal vez tu opinión sobre la tecnología –y de quienes viven de ella– sea muy distinta a lo que pensabas: los frikis también se divierten…y no sólo presionando Ctrl-Alt-↓

FICHA TÉCNICA: Halt and Catch Fire (2014)

Escrita por: Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers

Productores: Christopher Cantwell, Christopher C. Rogers, Jonathan Lisco, Mark Johnson

Género: Tecnología, drama

País de origen: EE. UU

Temporadas: 3 (20 episodios, en curso)

Cadena emisora: AMC

Puntuación IMDb: 8,2 de 10

Juan M. Rangel
Ciudadano honorario del asteroide B-612. Ya no tengo rosa... pero puedo ver más de 46 puestas de sol al día!
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