“Take my love, take my land / Take me where I cannot stand /
I don’t care, I’m still free / You can’t take the sky from me”.

(La Balada de Serenity – Tema de introducción)


 

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Sonreír es una gran manera de ganar adeptos, muchachos…

Creo que nunca olvidaré la primera vez que vi Firefly. No soy de los que se dejan llevar por la histeria desenfrenada de un grupo de gente fanática (en este caso, de las series) y, para ser sinceros, la idea de ver naves espaciales comandadas por cowboys no me atraía en lo más mínimo. El hecho de que fuera cancelada en su primera temporada (con apenas 11 episodios de los 14 producidos originalmente) tampoco ayudaba. Recuerdo también que al leer un poco sobre ella, me fijé inmediatamente en dos cosas que sí llamaron mi atención: los personajes se expresaban cotidianamente en dos idiomas (inglés y chino mandarín) y su creador se llamaba Joss Whedon. Sí, ese Joss Whedon.

A este genio del guión ya lo había conocido anteriormente por sus series “Buffy the Vampire Slayer” (1997) y “Angel” (1999), siendo además el co-creador del espléndido corto musical “Dr. Horrible’s Sing-Along Blog” (2008), del cual hablaré sin duda en alguna otra ocasión. Remata su faena con la reciente adaptación de Marvel, “The Avengers” (2012). Con semejantes antecedentes, bien valía la pena invertir media hora de mi vida en un piloto cargado de expectativas. ¿Qué más podía perder?

Estamos en el año 2517. La “Tierra que Fue” (como se le llamó al planeta Tierra desde entonces) ha sufrido por fin la tan anunciada gran guerra civil, en donde las únicas superpotencias que logran subsistir, EE.UU y China, se unen para formar la Alianza (con la resultante mezcla de culturas) y mantener así el control de una colonia de planetas en algún sistema estelar donde el ser humano, merced a su tecnología, ha logrado por fin alcanzar. Sin embargo, no todos comparten esta idea y grupos de renegados luchan ocasionalmente contra la poderosa Alianza, siendo finalmente vencidos. Algunos de ellos deben buscar sobrevivir, convirtiéndose en una suerte de “contrabandistas” que deambulan por estos mundos en naves, aparentemente, de carga legal. Una de estas naves, la “Serenity” (clase Firefly, del inglés, “luciérnaga”), es el hogar de un disímil grupo de personas y el centro de gravedad de muchas (debo decirlo) hilarantes aventuras. Tal es la sinopsis de la serie que me disponía a visualizar cómodamente sentado en el lado favorito de mi cama.

Lo primero que me sorprendió (y muy gratamente) de Firefly fue la calidad manifiesta de sus diálogos. Las interpretaciones e interacciones de estos personajes encajan de tal forma, que uno tiene la impresión de que se conocen de toda la vida, por lo que es fácil y lógico seguir los arcos argumentales de la historia sin tener la sensación de que nos están mezclando dos géneros, en apariencia, opuestos (ciencia ficción y western). Lo otro que descubrí, y que hace maravilloso su visionado, es un curioso y ostensible buen humor, siempre presente en cada episodio, y que viene a ser como esa cereza extra que encontramos dentro del helado. Sin llegar a ser comedia, Firefly nos saca risas y nos hace añorar a cada ocupante de la nave, mientras somos testigos de tensos y dramáticos momentos, manejados soberbiamente por la cuidada producción de Whedon, junto a Tim Minear (el hecho de que las naves no produzcan ruido alguno mientras viajan por el espacio es, sin duda, un punto a favor para aquellos amantes del rigor científico).

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De izq. a der.: Inara, River, Wash, Simon, Kaylee, Mal, Book, Jayne y Zoë

La manifiesta vertiente multicultural de Firefly no se centra solamente en el idioma y en sus costumbres: cada personaje de la nave es en sí mismo una entidad compleja y rica en peculiaridades. Tenemos por ejemplo, como representantes de los renegados (y perdedores) de la guerra al capitán Malcolm “Mal” Reynolds (Nathan Fillion, actualmente en la serie “Castle) y a su fiel lugarteniente Zoë (Gina Torres), cuya amistad e ideales están más allá de toda duda. Ambos comparten el gobierno de la “Serenity” junto al experto y carismático piloto “Wash” Washburne (Alan Tudyk) y la preciosa mecánica Kaylee Frye (Jewel Staite, cuyo papel no he podido borrarme de la mente). Añadir a un taimado y ególatra mercenario de esos que nunca falta, llamado Jayne Cobb (Adam Baldwin). Sumemos a este grupo a dos hermanos perseguidos por la Alianza, el precoz doctor Simon Tam (Sean Maher) y la perturbadora niña-prodigio River (una jovencísima Summer Glau), quienes viajan como polizontes; y terminando con dos figuras cuyos propósitos son tan distintos como sus personalidades: la bella acompañante (eufemismo de “dama de compañía” en el universo Firefly) Inara Serra (Morena Baccarin, a quien admiraríamos años después en su papel de la jefa-lagarto Anna en el remake de la serie “V”) y el misterioso pero reconfortante reverendo Derrial Book (Ron Glass), ambos protagonistas de no pocos desencuentros en lo que concierne a la moralidad y a lo religioso. Todos ellos merecedores de reconocimiento en sus respectivos roles, proporcionan ese entrañable ambiente de familia y compañerismo, de arrojo y de (a veces) sonrojantes momentos que nos llevan de la lágrima a la risa con una facilidad desbordante.

No es faltar a la verdad el decir que disfruté la serie como un cerdo. Tampoco lo es el saber que no podré seguir saboreando nuevas temporadas, pues Firefly fue abruptamente cancelada por su cadena emisora FOX como resultado de un sinfín de malas decisiones ejecutivas tomadas a lo largo de su primer año (¡llegando hasta el despropósito de alterar el orden original de sus episodios!). Hay, sin embargo, para los seguidores acérrimos (conocidos entre sí como browncoats o “chaquetas marrones”, por el color de las chaquetas de los rebeldes anti-Alianza, como el capitán Reynolds) un consuelo en forma de película: en 2005, y precedida por una serie de webisodes conocidos como “The River Tam Sessions”, se estrenó en el cine Serenity, una especie de continuación-conclusión de la serie, en la que Whedon cierra (de manera un tanto apresurada, quizás debido a que significó su primera experiencia como director de un filme) algunas tramas y la historia en común de esta magnífica tripulación. Lo que sí es un hecho es que todas estas vicisitudes convirtieron a Firefly en una serie de culto, amada y defendida por sus fans, quienes siguen soñando con un poco menos que imposible retorno a la pantalla chica (hubo, a mediados de 2014, rumores de que Minear planeaba sacar una continuación en formato de serie limitada en alguna de las nuevas distribuidoras como Netflix, pero es bastante incierto, dados los compromisos actuales de los actores, así como del mismo Joss Whedon), no obstante, la evidencia de series “resucitadas” en estos tiempos (o posibles spin-off) no deja apagar la llama de la esperanza de sus adoradores.

En lo que a mí concierne, puedo decirte que me vi los 14 episodios de una sola asentada y luego puse la película. A continuación me levanté, miré lejos, suspiré y me puse la chaqueta marrón para el resto de mi vida. Recomendadísima.

 

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FICHA TÉCNICA: Firefly (2002)

Creador: Joss Whedon

Productores: Joss Whedon, Tim Minear, Ben Edlund

Género: Space western, sci-fi, drama

País de origen: Estados Unidos

Temporadas: 1 (14 episodios, cancelada)

Cadena emisora: FOX

Puntuación IMDb: 9,2 de 10

Juan M. Rangel
Ciudadano honorario del asteroide B-612. Ya no tengo rosa... pero puedo ver más de 46 puestas de sol al día!
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